martes, 28 de abril de 2009

El espejismo de la libertad


Si la libertad es el estado de naturaleza del hombre, sólo la esclavitud podrá desvirtuar la esencia de su ser. Ahora bien, determinar qué es la esclavitud, qué nos hace menos libres y cómo afecta a nuestra vida cotidiana se torna una materia, cuanto menos, controvertida.

¿ En qué radica la sustancia de nuestra libertad ? ¿ Cómo podemos conquistarla ? ¿ Cuándo dejamos de ser libres ? ¿ Existe algún condicionamiento para serlo ?

Carlos Fuertes dijo en una ocasión que la libertad no existía, pero que la búsqueda de la misma nos hacía libres.

Hay momentos a lo largo de nuestra vida en los que sentimos, quizás por un instante, que estamos haciendo justamente lo que queremos, momentos en los que comprendemos que somos nosotros quienes dirigimos el destino de nuestra vida, quienes gobernamos el rumbo de nuestras decisiones, quienes, en fin, decidimos qué, cómo y cuándo realizamos una determinada acción.


No obstante, esos instantes, plenos y absolutos, no son más que un mero espejismo, una mera ilusión que son fruto del ansia del ser humano de encontrarse incondicionalmente lejana a cualquier situación que sea ajena a su voluntad.


La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.

No hay comentarios: