domingo, 5 de octubre de 2008

Sobre el fundamentalsimo musulmán.


Considero que es de vital importancia analizar las palabras que el señor Huari Bumedian dijera hace más de 30 años en las Naciones Unidas, allá por 1974. Puede que en un futuro, y no precisamente muy lejano, nos acordemos de lo dicho por el exlider argelino sobre sus hermanos musulmanes:

" Un día millones de hombres abandonarán el hemisferio sur para irrumpir en el hemisferio norte. Y no lo harán precisamente como amigos. Porque irrumpirán para conquistarlo. Y lo conquistarán poblándolo con sus hijos. Será el vientre de nuestras mujeres el que nos dé la victoria. "

El ciudadano musulmán está convencido, y puede que en algunas cosas no esté muy equivocado, de que la sociedad occidental está totalmente hundida en un existencialismo producido por el vértigo del capitalismo que traslada al hombre, ante la magnanimidad de la opulencia, a una crisis del propio hombre en cuanto a su proyecto de vida.

Hemos podido ver hasta donde han sido capaces de llegar los exaltados del Islám cuando se han sentido ofendidos por algún hecho producido en Europa. Hace un par de años, los disturbios producidos en el territorio de nuestros vecinos franceses se saldaron con cerca de 8800 vehículos quemados y más de 2700 detenidos, todos ellos africanos de creencia musulmana. La crisis que se produjo por las afamadas caricaturas del profeta Mahoma se resolvió con 6 muertos y una escala de movilizaciones y disturbios de carácter global que acrecentó las tensiones entre los países islámicos y occidente. Por cierto, las demandas de los islamistas fueron rechazadas en octubre de 2006 por un tribunal danés y en marzo de 2007 por el Tribunal Correccional de París. Tampoco se deben olvidar las reacciones que se produjeron tras la conferencia del Papa Benedicto XVI en septiembre de 2006 en la Universidad de Ratisbona. Las palabras que empleó el Papa fueron sacadas de contexto y, de nuevo, se produjeron sendas manifestaciones multitudinarias, con los correspondientes episodios violentos. Por último el escritor indio Salman Rushdie, cuando publicó su obra “ Los versos satánicos ”, llevó a que el ayatolá Ruhollah Jomeiní promulgara un edicto por el cual se debería condenar a muerte al autor de la obra por las duras críticas producidas al Islam y, también, por apostasía. Se prometió una recompensa de seis millones de dólares americanos para aquel que diera muerte a Rushdie. El resultado fue el siguiente: el autor se escondió en Inglaterra, el traductor japonés de la obra fue asesinado, el traductor italiano fue acuchillado, el editor noruego fue tiroteado y 37 personas murieron en el incendio de un hotel en Sivas, Turquía, mientras se protestaba contra la obra de Rushdie.

El fundamentalismo musulmán se posiciona, por todo ello, como uno de los mayores peligros para la convivencia en el Estado de Derecho del que todos los europeos disfrutamos. El Ejecutivo debería procurar dar más incentivos a las jóvenes familias para que se animen a tener más críos. Puede que en un futuro los españoles deseemos haber tenido muchos más hijos.

Luis Daniel Castaño

Voces contra la educación


Publicado en el diario ABC, 1-4-2007.


Voces contra la educación

Si el destino de un país se decide por la mitad más uno de los votos de todos aquellos que están en disposición de ejercitar su derecho a votar, y si dicho destino se decide justo por ese último voto que hace superar en uno la mitad de los votos efectivamente efectuados...¿no le gustaría saber cuáles han sido las razones que han llevado a ese individuo a votar a un partido en concreto? ¿Qué le gustaría más, saber que el votante en cuestión es una persona culta que ha basado su decisión en un planteamiento lógico y coherente, o que se trata de una persona sin formación que ha ido a «votar por votar»? ¿Debe ser este último voto el que guíe el destino de una nación?

Desde hace más de dos siglos, la principal crítica que se ha realizado al sistema democrático del Estado de Derecho es el por qué todos los votos deben de ser valorados por igual. El derecho a votar es ejercido, por algunas personas, de forma descuidada, esto es, sin darle la importancia vital que dicho acto posee. Tal y como está nuestro sistema «educativo», los chavales se están criando como inútiles, situando a nuestro país entre los peores puestos de calidad pública escolar.
Es un deber moral ofrecer la mejor educación escolar a nuestros hijos, debemos prepararles para el duro futuro que les espera y, si somos cómplices de un sistema permisivo con el fracaso escolar, jamás podremos perdonárnoslo, ya que nos corresponde a nosotros salvaguardar su futuro. Los críos se harán mayores y entonces votarán y, hasta que ese momento llegue, espero que la Administración les ofrezca la mejor educación posible, para que si el destino de España acaba decidiéndose por un único voto, que sea por la elección de un español capaz de establecer razonamientos lógicos.

Luis Daniel Castaño