Muchos establecimientos han preferido cerrar sus puertas a soportar las amenazas de los piquetes que ponen en peligro tanto la integridad del local como de las personas que se encuentran en el mismo. Lo peor de todo es que parece que esto se está convirtiendo en costumbre y, en realidad se trata de algo gravísimo, puesto que se está quebrando un derecho considerado fundamental en la Constitución, ya que el derecho a la huelga comprende el derecho a no hacerla y, por tanto, a trabajar con plenas garantías. Los que más se pavonean de ser " demócratas " y que son, seguramente, esos que todos los días antes de acostarse tienen que haber dicho al menos una vez a lo largo del día la palabra fascista, ellos son los primeros en romper las reglas de la convivencia del Estado de Derecho.He aquí un claro ejemplo:

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