viernes, 13 de noviembre de 2009

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No pudedo dejar de acordarme de esas breves líneas que Machado escribió y que resuenan constantemente en mi interior: " No extrañéis, dulces amigos, que esté mi frente arrugada. Yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas. "
A veces, las circunstancias de la sociedad, la socidad de la información ( al alcance de cualquiera ), merman la concentración, tan sumamente necesaria hoy en día, inquietan mi mente, mi corazón, mi existencia. Tantas injusticias, tantas miserias, tantas ocasiones en las que la realidad supera con creces la ficción. Perdida está la sensabilidad, no extinguida, pero si en paradero desconocido, quizás secuestrada o, más bien, arrebatada por la violencia y el vértigo producido por el encarnizado capitalismo de nuestra sociedad.
Todo es tan grave, ¡ y todo evitable !. Todo... eso es de lo que es capaz el hombre, de ahí la hermosura del ser humano, de ahí la complejidad de su existencia, de ahí lo entrañable de su pensamiento y la horribilidad de sus actos. TODO, esa es la palabra, el hombre es capaz de todo por lo que se proponga, de ahí la necesaria distinción en nuestro mundo entre el bien y el mal. La RAE dice que el bien es aquello que en sí mismo tiene el complemento de la perfección en su propio género, o lo que es objeto de la voluntad, la cual ni se mueve ni puede moverse sino por el bien, sea verdadero o aprehendido falsamente como tal. El bien se mueve por si mismo, al igual que los escritores del Parnasismo propugnaban el arte por el arte.
Afirmo que la maldad y la bondad del hombre no tienen límites, y ambas por igual. Y es sábido por todos nosotros todas estas circunstancias a las que me refiero. Sin perjuicio de que seguidamente enunicie algunas, meramente representativas, me viene a la mente una frase de uno de los más brillantes hombres que ha visto la humanidad, Johann Wolfgang Goethe, y dijo que no basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer. Se debe por tanto, actuar frente a las grandes injusticias de nuestro mundo y debemos asumir la bondad de los demás como nuestra y alegrarnos como miembros de una misma raza. También lo dijo Goethe, el hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio.
La pobreza de las naciones, la inanición de África, la explotación sexual y laboral de Asia, la ETA, los niños soldado en el Congo y Liberia, el maltrato a las mujeres, el ahorcamiento de homosexuales en Irán, la política corrupta, los terroristas suicidas en oriente medio, la provocación de la Gripe A.. son sólo ejemplos de los graves males del mundo actual en que vivimos. Al final, todo se resume en envidia y egoísmo, ¡ los motores del mundo ! Son muchas las buenas acciones que se realizan, pero las malas lo son tanto, que logran eclipsar aquellas y siembran de penumbras la rutina de suestra sociedad. Qué descansada vida la del que huye el mundanal ruido
y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido... Fuí a los bosques porque queria vivir a conciencia, queria vivir a fondo y extraer todo el meollo a la vida, y dejar a un lado todo lo que no fuese vida, para no descubrir en el momento de mi muerte, que no había vivido.

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